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La Sillería, con la complejidad y pureza que aportan las cepas viejas, apuesta por la fermentación espontánea en barricas y posterior crianza sobre sus lías.
Antiguamente era común que las lindes de las parcelas se delimitaran con algún tipo de cachivache. En este caso, una silla, que también le servía para descansar a la primitiva propietaria de esta pequeña parcela ubicada en Alcazarén sobre suelo arenoso.
En este caso, para respetar la complejidad y pureza que aportan las cepas viejas se apuesta por una fermentación espontánea en barricas de 500 litros y posterior crianza sobre sus lías durante 12 meses. Después permanece durante unos cuatro meses un depósito antes de su embotellado.